La tragedia no respeta fronteras, pero la solidaridad tampoco. Luego del violento sismo de magnitud 7.4 que sacudió a Colombia el pasado 10 de agosto, México ya puso en marcha un puente aéreo para apoyar en la emergencia.
Tres días de ayuda
Atendiendo un llamado directo de auxilio desde Bogotá, los primeros vuelos de la Fuerza Aérea Mexicana despegaron desde el AIFA con rumbo a Pereira. En este primer despegue van casi 20 toneladas de ayuda humanitaria, pero el plan de las autoridades es sostener este esfuerzo durante tres días consecutivos hasta entregar más de 58 toneladas de suministros, además de agua y medicamentos vitales.
Pero no solo se enviaron víveres; en los aviones también viaja el recurso más valioso: personal especializado del Ejército Mexicano que se sumará de inmediato a las contrarreloj labores de búsqueda y rescate en la zona del epicentro.
El otro frente: mexicanos varados en Cali
Mientras la ayuda fluye hacia el sur, la atención también está puesta en los nuestros. Un equipo de fútbol infantil originario de Baja California quedó atrapado en Cali tras el temblor. El gobierno federal confirmó que los menores están a salvo y en comunicación constante, aunque su regreso a casa tendrá que esperar a que el aeropuerto local —actualmente inoperante por daños en su estructura— vuelva a abrir las pistas.
Hoy, mientras Colombia atraviesa tres días de luto nacional bajo los escombros, la comunidad internacional responde a la crisis, y México dice presente.