Inicio ActualidadAl borde del precipicio

Al borde del precipicio

by Cristian Muniz

El pasado 28 de febrero, Estados Unidos e Israel lanzaron una ofensiva armamentística contra Irán, la cual dejó edificios gubernamentales e instalaciones militares iraníes destruidas. Donald Trump ya había declarado en diversas ocasiones su intención de poner un alto a lo que él considera “un régimen sanguinario”.

Irán es uno de los países que mantiene una fuerte antagonización con Norteamérica; lo diferente en esta ocasión es que Estados Unidos tomó la iniciativa de atacar directamente con el objetivo declarado de “destruir” y dejar en cenizas a un régimen comandado por el exayatolá Alí Jameneí, quien fue abatido durante el desarrollo de estos ataques.

Diversas fuentes han reportado que Alí Jameneí no fue el único miembro de alto rango iraní en morir durante la ofensiva. Irán respondió con dureza: mediante drones bomba y misiles atacó puntos estratégicos en Israel, además de objetivos de interés para Estados Unidos en Medio Oriente.

¿Por qué Estados Unidos atacó?

Las razones que detonaron este conflicto son variadas y, probablemente, más antiguas de lo que parece. Desde hace tiempo, Estados Unidos había intentado que Irán renunciara a su programa nuclear con fines armamentísticos, petición que Teherán rechazó en múltiples ocasiones.

Recientemente se llevaron a cabo reuniones para intentar alcanzar un acuerdo entre ambos países; sin embargo, estas fracasaron.

Fuentes cercanas a Israel señalan que esta campaña podría prolongarse durante semanas e incluso extenderse dependiendo de la evolución de los acontecimientos. Hasta el momento, Irán no ha planteado la posibilidad de llegar a un acuerdo con Estados Unidos, al menos según lo comunicado ante la ONU.

Las cifras de víctimas mortales varían según la fuente consultada; reportes oficiales iraníes hablan de 787 fallecidos.

Medio Oriente atraviesa días particularmente tensos, ya que el intercambio armamentístico se concentra en esta región.

Las consecuencias

Las cientos de víctimas constituyen, por sí mismas, una consecuencia devastadora. No obstante, existe una alta probabilidad de que el conflicto tenga repercusiones a escala global.

El precio del petróleo crudo y del gas natural licuado se encuentra en aumento debido al temor de que las embarcaciones que cruzan el estrecho de Ormuz sean atacadas, lo que genera retrasos en el suministro energético hacia distintas partes del mundo.

Las tensiones políticas entre las grandes potencias también van en aumento, y este tipo de enfrentamientos añade presión a un escenario internacional ya de por sí frágil. China, por ejemplo, ha llamado a la diplomacia y al alto al fuego, manifestando su oposición a la escalada del conflicto.

La situación evoluciona minuto a minuto, por lo que continuaremos actualizando la información más relevante sobre este enfrentamiento.

Relacionado: