El Real Madrid está a 7 partidos en La Liga de volver a registrar una temporada sin títulos, una sequía que el club no vivía desde hace 16 años. Las aspiraciones de la plantilla se vieron mermadas tras la dolorosa eliminación en la Champions League a manos del Bayern Múnich, en un encuentro que muchos catalogaron como el mejor del año. Las matemáticas dictan que el equipo aún podría ganar el campeonato doméstico, siempre y cuando el Barcelona deje escapar 10 puntos en la recta final y el conjunto blanco gane todos sus compromisos, un escenario casi imposible.
¿Qué se ha hecho mal?
La debacle actual no se puede explicar sin analizar la campaña anterior, en la que tampoco se conquistó nada y para abril el club ya había bajado la cortina de la temporada. Una planificación deportiva deficiente y la excesiva indulgencia de la directiva hacia la plantilla han generado una dinámica perjudicial: son los futbolistas quienes eligen en qué partidos rendir y en cuáles dosificar esfuerzos.
A esto se suma la nula confianza y el escaso margen de maniobra otorgado a los estrategas que han desfilado por el banquillo en estos dos años. Ni Carlo Ancelotti —el técnico más laureado de la historia—, ni Xabi Alonso —el mejor entrenador joven de Europa—, ni Álvaro Arbeloa —quien asumió un rol protector en su debut como técnico— lograron revertir la crisis. Desde la cúpula directiva el mensaje ha sido claro: entrenadores de élite hay muchos; jugadores de élite, muy pocos.
Las soluciones
La solución exige un enfoque multifactorial. Primero, es imperativo respaldar al director técnico y sus decisiones, pues nadie conoce mejor el día a día del vestuario. Segundo, se impone una reestructuración profunda: deben llegar refuerzos y salir aquellos elementos que no han estado a la altura de las exigencias del club, ya sea por lesiones recurrentes o por bajo rendimiento deportivo.
Finalmente, debe erradicarse el exceso de concesiones. Este es el club más exigente del mundo, no un equipo de barrio. Quien rechace la presión o no se alinee con las directrices del cuerpo técnico, debería tener muy complicado mantener un lugar en esta institución.