La gran emoción por la inteligencia artificial (IA) ha empezado a chocar con la realidad. Hoy, el valor de las empresas de tecnología cayó en todo el mundo: en Estados Unidos el mercado bajó más de un 2% y en Asia las pérdidas llegaron hasta el 10%.
¿El motivo de esta caída?
Los inversores tienen miedo. Se están dando cuenta de que hacer funcionar la inteligencia artificial es demasiado caro. Para que estos sistemas operen, las empresas tienen que construir enormes centros de computadoras, comprar equipos muy costosos y gastar muchísima electricidad.
El gran problema es que las compañías están gastando fortunas en toda esta tecnología, pero todavía no están ganando suficiente dinero con sus herramientas de IA para compensar esos gastos. Es decir, sale más dinero del que entra.
En resumen
Las personas que invierten su dinero ya no se conforman con la promesa de que la IA cambiará el mundo; ahora exigen ver ganancias reales. Al ver que los gastos no paran de subir y los beneficios tardan en llegar, muchos han decidido sacar su dinero del sector tecnológico por miedo a que los números simplemente no cuadren.