BRUSELAS.— La Unión Europea (UE) se encuentra en una posición crítica debido a las crecientes tensiones comerciales con sus dos principales socios históricos: China y Estados Unidos.
“China Shock 2.0”
Por un lado, el bloque europeo enfrenta el denominado “China Shock 2.0”. Las industrias locales no pueden competir con la avalancha de vehículos eléctricos y tecnologías verdes que llegan desde Asia a precios muy bajos gracias a los subsidios de Beijing. Para defenderse, Bruselas prepara restricciones arancelarias y el veto a empresas como Huawei en sus redes de telecomunicaciones. China, por su parte, ya ha promulgado leyes para aplicar represalias comerciales inmediatas.
Mala relación con Washington
Al mismo tiempo, la relación con Washington se ha vuelto estrictamente transaccional. La presión estadounidense ha obligado a Europa a firmar acuerdos bilaterales desventajosos, como la compra masiva de energía norteamericana, bajo la constante amenaza de sufrir aranceles severos si no se alinea con los intereses de la Casa Blanca.
Buscan liberar presión
Para reducir el impacto de este fuego cruzado, la Unión Europea intenta acelerar de urgencia pactos alternativos con mercados como la India y el Mercosur, buscando una independencia económica que hoy parece lejana.