Hoy no es un día cualquiera para la economía nacional. Ante la constante tensión arancelaria y la incertidumbre que genera la administración de Donald Trump en la Casa Blanca, la presidenta Claudia Sheinbaum acaba de concretar una de las jugadas geopolíticas más importantes de su sexenio: la firma del Acuerdo Global Modernizado con la Unión Europea.
Acompañada en la Ciudad de México por António Costa y Ursula von der Leyen, líderes de la UE, el mensaje es claro: México busca diversificar sus alianzas comerciales para no depender exclusivamente de Estados Unidos.
El tratado actualiza las reglas del juego y trae tres beneficios inmediatos para el país:
- Arancel cero: El sector agroalimentario y la industria mexicana podrán exportar al mercado europeo sin pagar impuestos. En contraparte, los productos que lleguen desde Europa tendrán un tope arancelario del 15%.
- Inyección de capital: Se abren las puertas a la inversión europea directa, con un enfoque casi exclusivo en energías limpias, modernización de infraestructura y desarrollo tecnológico.
- Aumento en exportaciones: Con acceso libre a un mercado de 450 millones de consumidores, la meta es que México pase de vender 23.800 millones a 32.100 millones de dólares en los próximos cuatro años.
Todo esto viene atado a nuevas exigencias: habrá una vigilancia más estricta en la protección de los derechos laborales, el cuidado ambiental y el combate frontal a la corrupción.