La inversión pública en México registró una caída histórica durante los primeros dos meses de 2026. De acuerdo con los informes de finanzas públicas enviados al Congreso, el gobierno federal gastó apenas 87 mil millones de pesos en obras e infraestructura, lo que representa una reducción del 44.9% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Se trata de la mayor caída desde 1991.
En términos sencillos, esto significa que el gobierno destinó casi la mitad de lo que invirtió el año pasado en la construcción de carreteras, hospitales, escuelas y proyectos energéticos. El sector más afectado fue Pemex, cuya inversión se desplomó un 78%. De hecho, si se excluye a la petrolera del cálculo, el resto de la inversión pública habría crecido ligeramente.
La explicación oficial
Ante estas cifras, el gobierno explicó que la caída se debe a dos factores: primero, que en 2024 se aceleró el gasto en obras para concluir proyectos de la administración anterior, lo que infló la base de comparación; y segundo, que recientemente se aprobó una nueva ley que permitirá desarrollar proyectos de infraestructura en conjunto con el sector privado, lo que impulsará el gasto en los próximos meses.
Sin embargo, analistas advierten que la situación es preocupante. El gasto corriente del gobierno, que incluye sueldos, pensiones y programas sociales, sigue creciendo más rápido que los ingresos, y lo que se está sacrificando para mantener el equilibrio es precisamente la inversión en infraestructura. Si esta tendencia no se revierte, podría afectar el crecimiento económico del país en el mediano plazo.