El 24 de febrero de 2022, las tropas rusas invadieron territorio ucraniano. La ciudad de Bucha fue una de las primeras en ser sometida por el ejército ruso. Las fuerzas invasoras permanecieron en esa ciudad aproximadamente un mes; una vez que las fuerzas militares ucranianas la recuperaron, encontraron más de 400 cuerpos, de los cuales algunos tenían signos evidentes de tortura y abuso, mientras que otros estaban amarrados de pies y manos.
La gran mayoría de las víctimas fueron abatidas a tiros en la calle. Las imágenes de los cientos de personas asesinadas conmocionaron al mundo entero. La representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, llegó este martes a Kiev para conmemorar el cuarto aniversario de la masacre. En la iglesia de San Andrés en Bucha existe un monumento que conmemora estos actos atroces.
Posturas oficiales
Existe mucha consternación por parte de organismos internacionales y personajes políticos de alto nivel con respecto a estos hechos. El ministro polaco de Asuntos Exteriores, Radek Sikorski, declaró recientemente que “cualquier persona que afirme que Vladimir Putin no es un criminal de guerra debería venir a ver esta conmemoración, en donde se incluyen fotos y evidencias de estos actos”. Veintiséis de los veintisiete miembros de la Unión Europea firmaron una declaración que insta a juzgar los crímenes de guerra cometidos por parte del ejército ruso.