Un operativo conjunto en Tepito, uno de los principales centros de comercio informal de la Ciudad de México, dejó al descubierto un conflicto estructural que marcará el camino rumbo al Mundial 2026. Autoridades federales y locales, en coordinación con el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), catearon 15 locales y cuatro bodegas, donde decomisaron decenas de toneladas de mercancía apócrifa vinculada al torneo.
Entre los productos asegurados se encontraban playeras, gorras y artículos deportivos falsificados de marcas internacionales, con un valor estimado de millones de pesos. De acuerdo con las autoridades, el objetivo es frenar la piratería y proteger los derechos de propiedad intelectual en un contexto donde México será observado a nivel global.
Sin embargo, el operativo provocó tensión inmediata. Comerciantes de la zona manifestaron su rechazo ante una acción que, aseguran, afecta directamente su sustento. Tepito, históricamente identificado como un nodo clave del comercio informal, no solo es un punto de venta, sino el último eslabón de una cadena de distribución mucho más amplia.
¿Por qué ahora?
El trasfondo va más allá de un decomiso. Con el Mundial en puerta, el gobierno busca alinear el mercado mexicano con estándares internacionales, lo que anticipa nuevos operativos en zonas cercanas a estadios y espacios oficiales del torneo. Esto abre un escenario complejo: el choque entre la legalidad exigida por un evento global y la realidad económica de miles de personas que dependen del comercio informal.