El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, anunció hoy que ya han existido acercamientos entre interlocutores estadounidenses y funcionarios cubanos. La finalidad de estas conversaciones será identificar, de forma bilateral, los puntos a resolver en la deteriorada relación entre Estados Unidos y Cuba.
Desde el 3 de enero de 2026, a raíz de la captura de Nicolás Maduro, Estados Unidos impuso un bloqueo petrolero contra Cuba, lo que significa que ningún país puede suministrarle petróleo a la isla. Como consecuencia, Cuba lleva tres meses padeciendo una grave crisis energética.
Un cambio abrupto
Díaz-Canel, apenas horas antes de su anuncio, había negado cualquier tipo de conversaciones con delegados estadounidenses. Sin embargo, con el paso de las horas, el propio presidente cubano reconoció que el diálogo era real y se llevaba a cabo con seriedad. Díaz-Canel y Raúl Castro son los principales interlocutores por parte de Cuba; del lado estadounidense, Marco Rubio encabeza las negociaciones.
La presión sobre Cuba es contundente: el país carece de suministro energético suficiente y atraviesa la peor crisis de los últimos diez años. Trump y Rubio calcularon que cortar el acceso al petróleo obligaría al régimen cubano a sentarse a negociar. La justificación de Trump para mantener el embargo radica en que, según su gobierno, Cuba utiliza los ingresos del sector de hidrocarburos para financiar células criminales en América.