El 28 de febrero, primer día de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, un misil destruyó la escuela primaria femenina Shajareh Tayyiba en Minab, en el sur de Irán. Murieron entre 175 y 182 personas, la mayoría niñas y maestros.
La evidencia acumulada por múltiples medios apunta a que el misil fue estadounidense. Un video publicado por la agencia iraní Mehr, verificado por Bellingcat, el New York Times y el Washington Post, muestra un misil Tomahawk impactando una base naval del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, ubicada junto a la escuela. Fragmentos hallados en el lugar, fotografiados y analizados por expertos, tienen inscripciones que dicen “Made in USA” y corresponden a componentes fabricados por Globe Motors, contratista del Departamento de Defensa estadounidense. El propio Comando Central de EE.UU. reconoció haber lanzado misiles Tomahawk desde el USS Spruance ese mismo día, en esa misma región.
La verdad siempre sale a la luz
Un elemento adicional es que el ejército estadounidense abrió una evaluación interna del incidente, algo que, según sus propios protocolos, solo ocurre cuando existe una posición inicial de posible responsabilidad propia. Un funcionario habló con la AP bajo anonimato y confirmó que el ataque era probablemente de origen estadounidense.
Sin embargo, el presidente Trump negó cualquier responsabilidad. Primero culpó a Irán, y después afirmó que ese país también posee misiles Tomahawk, afirmación rechazada de inmediato por expertos en armamento: ese misil es fabricado exclusivamente por Raytheon para uso de EE.UU. y un grupo reducido de aliados.