Estados Unidos e Irán amanecieron hoy cruzando acusaciones tras un nuevo choque militar, mostrando dos versiones completamente opuestas de los hechos.
Por un lado, el ejército estadounidense confirmó haber bombardeado sitios de misiles y embarcaciones en el sur de Irán. La versión de Washington es que actuaron estrictamente en “defensa propia” para evitar que los barcos iraníes colocaran minas explosivas en el mar. En contraste, el gobierno de Irán denunció estos ataques como actos de “piratería” y acusó a Estados Unidos de romper la tregua militar que llevaba siete semanas en pie.
La contradicción diplomática y económica
Lo más llamativo de esta crisis es lo que ocurre lejos de las armas. Mientras ocurren estos bombardeos, los equipos diplomáticos de ambos países siguen sentados a la mesa de negociación en Qatar. Su objetivo principal es lograr un acuerdo para reabrir el Estrecho de Ormuz, una ruta clave para los barcos de carga en todo el mundo.
La mejor prueba de que esta esperanza diplomática es real la dieron los mercados económicos hoy. A pesar del ruido de los misiles, el precio mundial del petróleo cayó un 7%. ¿Qué significa esto? Que los inversionistas están ignorando los ataques de hoy; están apostando su dinero a que el acuerdo de paz se va a firmar pronto y no creen que este incidente inicie una nueva guerra a gran escala.